Las Cosas que Cambian Después.
El cambio no se anuncia, no llega con una conversación pendiente ni con una decisión explícita que podamos señalar como origen.
No hay un punto exacto en el que algo se rompa o se construya de forma visible.
Lo que ocurre es más sutil, más difícil de ubicar en el tiempo, y precisamente por eso resulta imposible de ignorar una vez que empieza a instalarse.
La mañana siguiente no es distinta en apariencia.
La luz entra por las ventanas de la cocina con la misma inclinación de siempre, filtrándose