Lagunas Mentales.
El cuerpo de Caelan todavía estaba delante del mío cuando la voz del hombre salió de la camioneta gris. Sentí cómo se tensaba, como si cada músculo de su espalda se convirtiera en un muro de acero. Su brazo se estiró hacia mí sin mirarme, firme, como una orden muda que no necesitaba palabras.
—Al vehículo —murmuró, pero era un murmullo cargado, con una vibración contenida que me recorrió la piel como electricidad estática.
Noah me apretó la mano y yo lo pegué a mi costado. Podía sentir su respi