La Mañana Llega.
Desperté con el corazón aún latiendo acelerado, con la sensación de que la noche anterior había sido una pesadilla de la que nunca podría escapar.
Noah dormía en la habitación de huéspedes, su respiración lenta y tranquila contrastando con la mía, que no lograba estabilizarse.
Miré a mi alrededor: la habitación olía a él, a madera pulida, a ropa limpia y a su perfume caro. Un aroma que me confundía más de lo que podía admitir.
Caelan estaba sentado en la orilla de la cama, vestido con su camisa