La Propuesta Inesperada.
Nora no toca la puerta antes de entrar, nunca lo hace.
Es una de esas constantes que no cambian, incluso cuando todo lo demás en mi vida ha sido demolido y reconstruido más veces de las que puedo contar. Su presencia no necesita anuncio, no necesita permiso. Simplemente existe y se impone.
—Llegué —dice desde la entrada, como si eso no fuera evidente.
Estoy en la cocina, con las manos apoyadas sobre la encimera, mirando algo que no estoy viendo realmente. El café frente a mí ya se enfrió hace r