Giros Incorrectos.
Hay silencios que pesan más que las palabras, y luego están los silencios que parecen despedidas anticipadas.
Caelan me pidió hablar en privado al final de la tarde. No fue una solicitud urgente, ni dramática. Lo dijo con esa serenidad nueva que todavía me resulta ajena.
—¿Tienes un momento?
Siempre tengo un momento para él, eso no ha cambiado.
Subimos al nivel superior del edificio, donde casi nadie circula. Es un ala en desuso, con ventanales amplios y mobiliario cubierto por telas grises que