Dorian & Caelan.
No fue un enfrentamiento teatral, no hubo puertas que se cerraran de golpe ni gritos que resonaran por los pasillos. Dorian contra Caelan se desarrolló como suelen desarrollarse las fracturas verdaderas: en voz baja, con argumentos que parecían razonables, con silencios que pesaban más que las palabras.
Estábamos en la sala del Consejo, aunque ya casi nadie la llamaba así. El modelo había sido abolido, el sistema que durante años había regulado decisiones, prioridades y métricas ya no existía.