Cuando las Cosas Comienzan a Fallar.
Volver al mundo fue más difícil de lo que había anticipado.
No porque me faltara energía o voluntad, ambas habían regresado, al menos en apariencia, sino porque el mundo parecía no estar exactamente donde yo lo había dejado, como si alguien hubiera entrado mientras estaba ausente y hubiera movido las cosas apenas unos centímetros. Nada visible a simple vista, nada que pudiera señalar con el dedo, pero suficiente para que cada gesto cotidiano requiriera un segundo extra de atención.
Decidí empez