Cara a Cara.
La sala de reuniones estaba iluminada por la luz fría de los paneles sobre el techo, reflejando cada línea de mi rostro mientras entraba.
Sentí la tensión antes de verla, antes incluso de percibir la presencia de Caelan y Dorian.
Había algo en el aire, un perfume sutil de poder y amenaza que hacía que cada paso que daba se sintiera pesado, calculado.
Caelan estaba allí, de pie junto a la ventana, mirando la ciudad como si le perteneciera.
El reflejo de su traje gris impecable se mezclaba con el