Advertencia.
La primera advertencia no llegó como advertencia, llegó envuelta en cortesía, en un correo impecable que no pedía nada y, sin embargo, lo sugería todo.
Una invitación a tomar café en un lugar neutro, lejos de Quinn Design, lejos de tribunales, lejos de cualquier espacio que pudiera interpretarse como escenario de poder.
Un punto intermedio, así lo entendí desde el principio.
Acepté porque sabía que no hacerlo también sería leído como un gesto.
El café estaba en una esquina discreta del centro f