Puertas que se Abren.
Las puertas no se abren de golpe, yo lo supe en el instante en que leí la notificación.
No hubo dramatismo, no hubo urgencia, ningún titular filtrado, ningún mensaje alarmista. Solo un documento técnico, pulcro, perfectamente redactado, informando que se concedía la revisión de las medidas cautelares.
Revisión.
La palabra se me quedó clavada, porque no significaba liberación, no significaba absolución, significaba algo peor: que el sistema no retrocedía, solo se reajustaba.
Leí el texto varias