Al no encontrar respuesta, Henry abrió la puerta de una y entró, encontrándose el baño vacío.
Un sentimiento de urgencia prendió la alarma en su corazón.
¡No debió de haber perdido a Eva, ni un segundo de su vista!, más aún sabiendo de todos los siniestros planes que se preparaban esta noche.
Henry salió del baño como un loco, dispuesto a detener la celebración si era necesario, pero su mujer tenía que aparecer sana y salva.
— Henry – la voz de George lo detuvo cuando caminaba por el pasillo bus