El primer rayo de sol se coló por las rendijas de la persiana, proyectando líneas doradas sobre la alfombra de lana gruesa. Massimo se removió en las sábanas de seda, el peso de su rutina una manta familiar sobre sus hombros. El aroma a café recién hecho flotaba desde la cocina, una señal de que el día había comenzado y no había lugar para la indulgencia. Con un suspiro, se levantó, su cuerpo alto y musculoso una sombra imponente en la habitación. Cada movimiento era preciso, el resultado de añ