Capítulo 24. Escapando de la realidad.
Francia.
POV: Irina
El mar es otra clase de silencio. No el que pesa, sino el que limpia.
El yate cortaba el agua como una hoja paciente. La costa se fue volviendo una línea azul, la isla emergió a lo lejos como un anillo privado: arena pálida, pinos al viento, villas escondidas entre buganvillas.
Gaspar no hablaba mucho; me miraba como si contara mi respiración para asegurarse de que no me faltara aire.
—¿Cómo se llama? —pregunté, señalando la isla.
—No te va a gustar —se apoyó en la baranda—.