La luz del mediodía se filtraba suavemente por los ventanales, inundando el salón principal del Hogar Elena con una claridad dorada. Lucía Vega estaba sentada en una vieja silla de mimbre, observando a Luna y Carlos, quienes coloreaban con total seriedad en una mesa cercana. Aquella paz lograba calmar un poco el nudo en su garganta, secuela de la tormenta emocional de ayer y de las promesas de Mateo que habían logrado traspasar sus defensas. Aunque el Hogar Elena estaba a salvo por ahora, la me