Lucía se secó las lágrimas con el dorso de la mano temblorosa. El teléfono en su mano se sentía pesado, pero el miedo a perder el Hogar Elena era mucho mayor que su orgullo. Con la respiración contenida y el pecho oprimido por una emoción desbordante, presionó el botón de llamada.
En Valdebebas, el campo de entrenamiento principal del Madrid Royale FC estaba impregnado de una atmósfera electrizante que contagiaba a todo el equipo. El silbato del entrenador resonaba en el aire, acompañando las r