BYRON HARRINGTON
Entré al hospital como si fuera mío, con Steve flanqueándome. Nadie me detuvo y cuando alguien quería acercarse a mí, otra persona más consciente lo detenía, murmurando mi nombre.
—Buenos días, ¿en qué puedo servirle? —dijo la recepcionista intentando lucir profesional mientras escondía su nerviosismo detrás de una máscara de calma.
—Vengo a ver a la señorita Charlotte Guillan —contesté con una sonrisa ensayada.
—Lo siento, pero la única persona autorizada para ver a la señor