AMBER PIERCE
—¿No te gusta el vestido? —preguntó Charlotte mientras cepillaba mi cabello con cautela—. Anthony lo compró pensando en ti. Creo que te quedará divino.
Entre más la veía a través del reflejo más dudas me asaltaban.
Después de ese incómodo momento en su «salón de arte», me regresó a la habitación principal.
—Estás muy alterada, necesitas tiempo para pensar —había dicho Anthony mientras me llevaba del brazo. A partir de ese momento esa puerta quedó cerrada. Su promesa de darme mi