BYRON HARRINGTON
—¡¿Dónde está mi esposa?! —grité furioso golpeando el escritorio con el puño, mientras el doctor que nos había atendido temblaba.
—Señor Harrington, debe de entender que nosotros no somos responsables de la desaparición de su esposa —dijo el director del hospital, hablándome como si solo con su tono dulce yo debiera de entender.
—La dejé dentro de este maldito consultorio y desapareció… —siseé sin apartar la mirada de él—. Está embarazada y si no me da una respuesta…
—Con tod