AMBER PIERCE
El dolor se volvió tan insoportable que mi cerebro intentó desconectarse. Me sentía mareada. Abrumada. La mirada borrosa y un silbido en los oídos que silenció las palabras de Anthony.
¡No quería rendirme!
Apreté con fuerza los dientes y pateé con todas mis fuerzas. Gracias a su pierna podrida, perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, soltando un quejido de dolor, retorciéndose en el piso sin poder levantarse. Estaba demacrado y sin una pierna funcional. No tenía la habilidad ni l