JAZMÍN HERRERA
Entonces recordé que no era la primera vez que me hablaba así. Con él no había gritos y violencia directa, pero si culpas, tristeza y manipulación.
Siempre era yo la que no lo entendía.
Siempre era yo la que no ponía de su parte.
Siempre era yo la que no sabía resolver nada por sí sola.
La que tenía un carácter de mierda que nadie más podría soportar.
Y después de cada reclamo venía la piedad. Ese momento donde él se jactaba de que, pese a mis errores, era tan bueno que me te