Bianca no pudo concentrarse en nada el resto del día. Las palabras de Elara resonaban en su mente, la animándola, pero la imagen de Eric, con esa sonrisa de depredador y esos ojos que la desnudaban, le impedía encontrar paz. De camino a casa, no podía dejar de pensar en lo que le esperaba. El proyecto, su carrera, el futuro de su familia... todo parecía estar entrelazado con ese hombre que la había lastimado tanto.
Al llegar a su apartamento, los mellizos la recibieron con abrazos y besos.
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