Jackeline observó a George, sus ojos reflejando una evidente preocupación y un atisbo de algo más profundo.
—Cariño —comenzó, su voz suave pero firme—, lo siento mucho si te vuelvo a mencionar el mismo tema, pero estoy muy preocupada por nuestro hijo. Tal vez no se volvió a casar, quizás no tenga intenciones de volver a hacerlo por sus malas experiencias, pero no podemos darnos el lujo de poner en peligro la compañía familiar. Podría ser un desastre si no hay un heredero pronto, imagínate. Los