El silencio en la cafetería se había vuelto casi palpable. La revelación de Isaac sobre la intervención de Eric había dejado a Bianca sin palabras, procesando una avalancha de emociones. Isaac, notando su estado, se inclinó ligeramente.
—¿Te llevo a casa, Bianca? No es molestia.
Bianca dudó por un instante. La idea de más tiempo a solas con Isaac, con todo lo que acababa de descubrir, le resultaba extraña. Pero el cansancio la invadía y la perspectiva de un taxi la agotaba. Finalmente, asintió