Una vez que se encontró a solas en su departamento, a Bianca le resultó irreal la visita inesperada de Santiago. Verlo después de tanto tiempo la había hecho sentir bien, pero al mismo tiempo, se sintió comprometida a ser lo más amable posible para no herir sus sentimientos.
Tomó su teléfono y le hizo una llamada de larga distancia a Lorena.
—Hola, Bianca, ¿cómo está todo? Estaba a punto de comer. Cuéntame qué ha sucedido —la animó, con su voz alegre de siempre.
—Lorena, creo que no debiste da