Una mañana, Julia llegó al departamento de Bianca junto a Isaac, quien la había llevado. Cuando Bianca abrió la puerta, se quedó perpleja. No esperaba ver a Julia con Isaac. De pronto, concluyó que él era el hombre con el que Julia estaba saliendo. Era una coincidencia tan grande que la dejó perpleja por unos segundos. El mundo, pensó, era un pañuelo.
Antes de que Bianca pudiera reaccionar, Isaac, con una sonrisa, la saludó primero.
—Bianca, quise pasar a saludarte. ¿Cómo has estado?
Julia, un