Lorena estaba demasiado emocionada con el viaje a New York, un viaje secreto que había planificado durante varias semanas. No le había comentado nada a Bianca. Quería sorprenderla y estaba ansiosa por ver a los mellizos y regresar a la ciudad, aunque fuera por unos días.
Después de un largo viaje, esa mañana, frente a la puerta de Bianca, apareció Lorena. Al abrir la puerta, Bianca pensó que estaba soñando, pero allí, frente a ella, estaba ella. La emoción la sobrepasó y, como una niña, abrazó