Llegar a la mansión Carter, aquella casa que hasta hace poco Ania consideró su hogar, no había sido tan duro y tan difícil antes.
Ni siquiera cuando Liam fue a presentarla con su madre, Georgia, a pesar de que Ania era una pobretona a la que todos miraban con gestos despectivos y le hablaban de manera chocante.
Ni tampoco cuando se casaron y Georgia vocifero allí mismo, que Ania no era bienvenida y que no formaría parte de la familia, jamás.
No, eso no era nada, comparado con esta ocasión, e