En una lujosa y exclusiva tienda en el centro de la ciudad, todas las vendedoras corrían, Liam había reservado toda la tienda exclusivamente para una sola clienta, su prometida.
Las cortinas se abrieron y Ania giró sobre el pequeño pedestal con espejos por detrás, mientras que Liam la observaba al otro lado, con una copa de whisky en la mano, mientras esperaba sentado en un cómodo sofá.
Ella le estaba luciendo un elegante vestido.
— ¿Te gusta? — Preguntó Ania, deteniendo su giro justo frente