— Dijiste que me lo explicarías, adelante… Muero por escucharlo… — Sugirió Ania al tiempo que se mordisqueaba un poco el labio y señalaba el asiento vacío a su lado, en el sofá.
— Bueno, es que yo… — Liam le obedeció y se sentó a un lado de Ania, pensativo. — Quería hacerte una propuesta…
— Oh, eso suena interesante… ¿Y de qué se trata?
— Voy a ir al grano… — Liam inspiró profundo y la miró a los ojos. — Quiero proponerte un matrimonio por conveniencia.
— ¿Qué? — El corazón de Ania dio un