Tomó un vuelo de regreso a Turquía sin pensárselo dos veces.
No avisó a Jeremy de que ya estaba allí, porque necesitaba estar sola y de todos modos esos eran los días en que a él le tocaba estar con su hijo.
Pero llegó el domingo y ambos tenían que estar con Andy.
A primera hora de la mañana recibió una llamada de su exesposo.
—Buenos días, ¿te he despertado?
—No. Estoy despierta, buenos días.
—¿Estás en casa? ¿Ya regresaste? Lo pregunto para saber si te vas a apuntar a nuestro domingo. Por eso