Cuando salió del juzgado sacó su teléfono de su bolsillo para desactivarle el modo silencioso, momento en que entró una llamada de su cuñada Loren. Eran muy cercanos, se llevaban muy bien.
—¿Vienes este fin de semana? Es el cumpleaños de tu hermano y aún no veo que te apuntes.—era casi un reproche porque Mark todavía no confirmaba su asistencia.—No me digas que tienes mucho trabajo porque fácilmente puedes cederlo a otros y ¡es el sábado! Ese día no trabajas, Mark. Te quedas sin excusa.
—No he