Le abrió la puerta del coche al salir, aquel recorrido a casa fue silencioso mientras Mary Jane observaba por el retrovisor la hermosa luna que quedaba atrás, luciendo en lo más alto, alumbrando la ciudad.
Tomó la llave en su mano y fijó sus ojos allí, había cierta tensión desde la aparición de Mark, a pesar de que no pareció haber ningún problema entre ellos dos.
—Aún no…—el sonido suave de su voz hizo que Mary levantara la mirada—aún no logro ver ese cambio en tu mirada, Mary. Y eso me asusta