La cabeza aún le daba vueltas, las resacas no le sentaban bien y más si aquella noche había hecho algún desastre. Sabía que había estado llorando, sobre su cama y ebrio, incluso llegó a llamar a Loren mientras lo hacía, pero esta no hizo más que reprenderle por lo que había hecho.
Se encontró desesperado, sin saber qué hacer, ya estaba humillado, rechazado y un poco roto por saber que Mary Jane estaba queriendo a otro hombre.
—¡No…!—al hablar fuerte su cabeza martilleó, sus manos cubrieron los