—¿Robert?—se había levantado algo tarde, ella y su hijo. Cuando salieron de la habitación ya el desayuno estaba listo, pero él no estaba allí. Tocó a su puerta para ver si estaba en su habitación.—¿Estás aquí, Robert?—nadie respondió. Se atrevió a abrir la puerta, la habitación parecía estar vacía.—Parece que estamos solos en casa. ¿Desayunamos tú y yo? Hoy es un día especial. Es mi cumpleaños. ¿Sabes cuántos años tiene tu madre? Digamos que para cuando tú tengas quince años, yo aún seré joven.