«—¿Ya te vas?—Charisse salió de su habitación, eran las once de la noche y Robert estaba allí, había cenado con ellos. Ella ya tenía que irse a la cama, al día siguiente tenía que estudiar. Y Jared ya le había dicho que se fuera a la cama.
—Sí, ya me voy. Tú ve a dormir.—le dio un beso en la frente y la joven sonrió toda enamorada del amigo de su hermano, estaba enloquecida con Robert Graham, su amor platónico. Intentaba ocultarlo lo más que podía, él jamás se fijaría en ella, le llevaba más de