Tres días antes de terminar las vacaciones, Ethan despertó con fiebre, sus mejillas estaban muy enrojecidas y él se sentía mal, se podía ver en la expresión de su rostro o los suaves quejidos que soltaba, llorando en voz baja. No quería no comer nada.
De inmediato lo llevaron al hospital, solo se trataba de un virus leve, pero podían presentarse los síntomas por una semana más, no era necesario ser hospitalizado, pero sí seguir los cuidados que recomendaba el doctor.
No era conveniente para él