POV Alejandro
El control es lo único que me ha mantenido en pie toda la vida, desde que mi padre me metió en la oficina cuando tenía dieciséis años y me dijo que el mundo era una jungla donde o comías o te comían. Aprendí rápido a manejar las emociones y a reconocer que son debilidades, y que los sentimientos son tóxicos, pero todo es negocio, todo tiene un precio.
Para mí el control lo es todo, siempre lo ha sido, mi padre me lo metió en la cabeza desde niño: “El mundo es una mesa de negociación, Alejandro, o tú pones las fichas, o te las quitan”. Aprendí que las empresas, el dinero, y las mujeres, son un riesgo, del que se debe obtener un beneficio esperado, teniendo siempre una cláusula de salida.
Y Sofía no empezó como un sentimiento. Empezó como una oportunidad.
La vi por primera vez en un parque público, sentada en un banco, llorando bajo la lluvia, yo pasaba en el auto, camino a una reunión, y la vi por la ventanilla, algo en ella me detuvo, no fue que sintiera piedad, más bien