POV Sofía
Abracé con fuerza a Alejandro, sentí que ya no estaba respirando, los paramédicos se acercaron, tuvieron que alejarse a la fuerza, no quería dejarlo.
Lo subieron a la ambulancia, una paramédico me dijo que podía subir con él, subí y me senté a su lado, en un pequeño banco metálico junto a la camilla.
Alejandro estaba pálido, los labios azulados, con los ojos cerrados.
La sangre seguía saliendo entre los dedos del paramédico que apretaba la herida con gasas empapadas.
—Presión baja, 80