POV Sofía
No pude evitar reír al ver la escena frente a mis ojos, estábamos en la cocina.
Lucía estaba subida en un taburete alto, con las manos cubiertas de harina hasta las muñecas, intentando amasar una bola de masa que se le pegaba a los dedos como chicle.
Aiala le pasaba el rodillo cada vez que la niña lo dejaba caer al suelo.
—Más fuerte, mi amor —le decía Aiala— si no, las galletas quedan planas como tortilla.
Lucía fruncía el ceño, concentrada, y empujaba con toda su fuerza de cuatro