POV Sofía
El segundo día en la UCI empezó con un pitido que cambió de ritmo, yo estaba sentada en el sillón junto a la cama, sentía las piernas entumecidas de llevar horas sin moverme. Tenía la mano de Alejandro entre las mías, los dedos entrelazados con los suyos, su mano aún se sentía muy fría.
De repente el monitor dejó de marcar el ritmo constante, se volvió agudo, continuo, me horrorice, recordé lo que sucedió en la ambulancia.
—Asistolia —gritó la enfermera que acababa de entrar a cambiar