POV Sofía
Los días parecían eternos, un día era igual al otro, cada día me despertaba esperando que sucediera algo diferente, que Alejandro diera una señal de que seguía con nosotros, que su mente estaba consciente, pero seguía igual, inmóvil, sin moverse.
Solo su pecho se movía, subía y bajaba, lento, lo observaba sentada en el sillón, interminables horas, le hablaba, le acariciaba la cara.
—Buenos días —le decía cada mañana, aunque supiera que no iba a contestar— hoy hace sol, Lucy me pidió