POV Sofía
No podía creer lo malcriado que era el hijo de Alejandro, me quedé sentada sobre el pasto, con el cachorro entre mis brazos, el cuerpecito de Docky temblaba, no se movía, le hablaba y no respondía.
Sus ojos estaban cerrados, su respiración era débil, sentí cómo el pánico me invadía. ¿Qué explicación le iba a dar a Lucía? ¿Cómo le diría que su mejor amigo, su compañero de juegos, su pequeño cachorro, estaba herido por culpa de un niño egoísta?
Mi padre corrió hacia mí.
—Hay que lleva