Mundo ficciónIniciar sesiónCaminamos, tomados de la mano, hasta la casa de Jaime y su mamá. Con su coversación sobre lo que había hecho ese día, Jaime consiguió que me olvidara, al menos durante el trayecto, de lo que acababa de sucederme con Mario y cuando llegamos, no fue distinto. Ximena ya había acostado a Antonella en su cuna y calentó la comida tan pronto nos escuchó llegar.







