Apreté mi mandíbula y lo observé, lo hice con tanta furia, que podía jurar que las cosas solo saldrían de control si habría la boca
Entonces Zane se aferró con más fuerza a mi cuello, parecía rogarme que no lo hiciera, que simplemente no cayera en su juego
Era increíble, aquel hombre hablaba de basuras, siempre me trato como si fuese el mismísimo mal encarnado, pero, ¿acaso lo que hice fu tan malo como lo suyo?
No era bueno agrandar cosas, lo sabía muy bien, pero ¿Quién era él para juzgarme? Pa