―Los declaro marido y mujer… Puede besar a la novia…
Observe a Maximiliano frente a mí, aquel que me guiño un ojo, a lo que no pude evitar sonreír ante aquello.
Más cuando los gritos se escucharon y los novios se habían dado un dulce beso cerrado, aquello que los unirían de por vida.
Antón y Stella se veían felices, era su boda, aquella que tanto habían planeado y permitieron que nada la opacara, a lo que observe como Zane y Nerea lanzaban los pétalos que habían quedado en la canasta.
Algo que