El lugar era lúgubre, note como Max parecía un poco incómodo, aun así, no soltó mi mano ni por un solo segundo, mientras caminábamos por los pasillos.
Entonces, de la nada, pude ver a Antón en la entrada de la habitación que, según Max, le había indicado que estaría, pude ver su semblante incómodo.
Y como parecía no haber siquiera decirme, Antón nunca había sido bueno para momento como este, solía ponerse incómodo con la muerte y los sitios demasiado tensas.
Por lo menos eso era algo que recoda