Capítulo 74
Augusto miró el reloj. Eran las 5:32. Su corazón latía con fuerza, acelerado, casi saltándosele del pecho. El autobús estaba previsto para llegar a las 5:35. Ya había caminado de un lado a otro de la terminal tantas veces que los guardias de seguridad ni siquiera lo miraban con extrañeza. Su mirada era de quien lo espera todo… y a alguien.
Cuando vio el autobús acercándose a la plataforma, todo su cuerpo se congeló por un segundo. Los faros delanteros cortaron el aire húmedo de la m