Capítulo 58
El sol de la mañana se filtraba suavemente por las rendijas de la cortina. Patrícia despertó con una sensación de ligereza, a pesar de que el dolor de cabeza de la noche anterior aún estaba un poco presente. Al desperezarse, sintió el suave olor del perfume de Augusto en la almohada a su lado. Sonrió, pero al mirar el reloj, se dio cuenta de que él ya se había ido.
Bajó las escaleras y encontró una nota dejada por él en el escritorio:
“Buenos días, mi amor. Fui a la empresa con Rafa