Capítulo 59
Mientras tanto, en Italia, Estela caminaba de un lado a otro, ansiosa. El celular estaba en su mano, y esperaba impaciente una actualización del hacker que había contratado.
La notificación de mensaje llegó con un pitido agudo. Estela desbloqueó rápidamente la pantalla, sus ojos devorando las palabras:
"La pareja Avelar embarcó ayer por la mañana. Ya están de vuelta en Brasil."
Su rostro se puso lívido por un segundo. Luego, la sangre le subió a la cabeza como una llama encendida. L