Capítulo 57
Patrícia se acomodó en el asiento junto a Augusto. La comodidad del asiento no impidió la leve opresión en su pecho. Miró por la ventanilla, viendo cómo la ciudad se alejaba lentamente mientras el avión ganaba altura.
Suspiró profundamente.
— Ya te echo de menos — murmuró, más para sí misma que para él.
Augusto la miró con ternura y tomó su mano.
— Fue un viaje especial… Pero tenemos nuestro hogar esperándonos.
— Lo sé. Es solo que… me sentí diferente aquí. Libre, ligera, como si el